domingo, 19 de febrero de 2012

XLI

Toda muerte es un absurdo.
Toda vocación un nido
sostenido en el arbusto
vasto de los sinsentidos.
Tal vez sea pisoteado
y podrido en el olvido.

Toda pena es pasajera,
trágica e inoportuna
pues quizá en todas las eras
todas las penas sean una.
Quizá la muerte del arte
sea, en parte, la tuya.

Toda dignidad es vana.
Ahora escribo preocupado
por saber si algunos versos
son dignos de ser contados.