Conocer a una persona probablemente es imposible. Llegar al punto de creer conocer es simplemente una tarea ardua. Tomarte la paciencia, el esmero de entrever los pequeños detalles, de adivinar con mejor o peor suerte y seguir tanteando metafísicamente lo que deja a entrever la interacción, todo ello es un camino circular, infinito. Llegados a este punto tan alejado de la cima como de la llanura a veces da por pensar que en algún momento quizá toque desandar lo andado borrando o ignorando las huellas. Ese "se acabó" seco con eco que ni es del todo cierto ni necesita serlo.
El problema está entre las partes y el todo. A veces no se entienden, y menos con lógica. Porque en el fondo la comunicación necesita un sustento emocional donde arraigar, donde crecer y donde poder morir. No es un drama, es simplemente incómodo. Esa triste y tonta simpleza me trae el regusto Schopenhauer, eso es señal de que en este momento es mejor rumiar que sublimar. Recordar esta increíble capacidad humana de generar basura me va a dar mucho que pensar.
domingo, 20 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
DESOBJETIVADO
Soñé sin adjetivos ni objetivos, solo un mundo
extendido ante mi, desplegado en su conjunto.
El mar era la mar o los mares, siempre iguales,
la luz era la luz, la brisa, brisa, la sombra,
sombra,
como la de la Luna,
sólo una.
Todo era simplemente causa de una consecuencia
y consecuencia de otra causa,
y así sucesivamente.
El despertar aletargado y taciturno,
resolución de la tensión
de haber salido de este mundo
a inventar su sustitución
con el descanso nocturno.
Acostumbrar a los sentidos,
otra vez
al esfínter, al querer
y a la lógica al retorno
mundano, divino y perruno,
y con suerte al desayuno.
Con el olor a café pienso en las limitaciones
que arrastramos desde el sueño en maletas de madrugones.
extendido ante mi, desplegado en su conjunto.
El mar era la mar o los mares, siempre iguales,
la luz era la luz, la brisa, brisa, la sombra,
sombra,
como la de la Luna,
sólo una.
Todo era simplemente causa de una consecuencia
y consecuencia de otra causa,
y así sucesivamente.
El despertar aletargado y taciturno,
resolución de la tensión
de haber salido de este mundo
a inventar su sustitución
con el descanso nocturno.
Acostumbrar a los sentidos,
otra vez
al esfínter, al querer
y a la lógica al retorno
mundano, divino y perruno,
y con suerte al desayuno.
Con el olor a café pienso en las limitaciones
que arrastramos desde el sueño en maletas de madrugones.
martes, 16 de julio de 2013
"Siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia siempre se habían vivido como una vergüenza. Nunca como ahora la gente había presumido de no haberse leído un puto libro en su jodida vida, de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la del primate...
Los analfabetos de hoy son los peores porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuida más y piensa más en ellos. La televisión cada vez se hace más a su medida, las parrillas de los distintos canales compiten en ofrecer programas pensados para una gente que no lee, que no entiende, que pasa de la cultura, que quiere que la diviertan o que la distraigan aunque sea con los crímenes más brutales o con los mas sucios trapos de portera.
El mundo entero se está creando a la medida de esta nueva mayoría, amigos... Todo es superficial, frívolo, elemental, primario... para que ellos puedan entenderlo y digerirlo. Esos son socialmente la nueva clase dominante aunque siempre será la clase dominada, precisamente por su analfabetismo y su incultura, la que impone su falta de gusto y sus morbosas reglas y así nos va a los que no nos conformamos con tan poco, a los que aspiramos a un poco más de profundidad, un poquito más, joder..."
Jesús Quintero en el programa El loco soy yo
Los analfabetos de hoy son los peores porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejercen. Cada día son más y cada día el mercado los cuida más y piensa más en ellos. La televisión cada vez se hace más a su medida, las parrillas de los distintos canales compiten en ofrecer programas pensados para una gente que no lee, que no entiende, que pasa de la cultura, que quiere que la diviertan o que la distraigan aunque sea con los crímenes más brutales o con los mas sucios trapos de portera.
El mundo entero se está creando a la medida de esta nueva mayoría, amigos... Todo es superficial, frívolo, elemental, primario... para que ellos puedan entenderlo y digerirlo. Esos son socialmente la nueva clase dominante aunque siempre será la clase dominada, precisamente por su analfabetismo y su incultura, la que impone su falta de gusto y sus morbosas reglas y así nos va a los que no nos conformamos con tan poco, a los que aspiramos a un poco más de profundidad, un poquito más, joder..."
Jesús Quintero en el programa El loco soy yo
jueves, 9 de mayo de 2013
¿SENTIMIENTO TRÁGICO O NO?
Morimos antes de morir.
Lo que cae en el olvido
es la parte pútrida y vedada
de nosotros mismos.
También morimos después de morir,
continuamente.
La huella que dejamos en el mundo
sobrevive a nuestro ego algún tiempo,
aunque te mataran para preservar tu silencio,
te hubieran llamado Séneca o King África.
Hay muchas maneras de morir:
Siendo olvidado,
perdonado, herido,
quedándote sin cuerda,
sin hora, sin sentido,
sin motivos o motores.
Pero cuando alguien te dice "para mi, has muerto",
realmente te está dando una odiosa longevidad,
conservará lo peor de ti mientras pueda.
Te recordará como a una alimaña, pero te recordará.
Cuando alguien atiende a razones sin objeciones
no necesitaba motivos, sino ánimos.
Hablamos de perecer
como si hubiéramos perecido mil veces
por un castigo inmerecido.
Quizá nos reencarnemos dos o tres veces.
O ninguna.
O infinitas,
mejor casi infinitas:
así cada ser vivo participa de lo mismo:
de sí mismo.
Supongamos que todo ser vivo
participa de ese algo común,
aunque parezca que no,
al menos no a la vez.
Así podremos entender algún modo de justicia.
Si engaño, seré engañado.
Si ayudo, ya fui ayudado.
Si soy juez, soy miles de juicios.
Fui. Fuiste. Continuamente somos.
Si soy verdugo, he sido cientos de víctimas
y seré otras mil.
A mi, como ser racional, me da igual reencarnarme
sin tener la certeza de haber escrito estas lineas,
haber nacido, haberlas leído por primera vez, haber muerto,
haber nacido, haberlas leído por primera vez, por segunda vez, haber muerto,
haber nacido, haberlas leído por primera vez, haber pensado "vaya mierda", haber muerto,...
y saber que todos pusieron aquí sus ojos (o los pondrán) pero cada uno leyó un poema distinto.
A mi, como ser emocional,
me engrandece el ego conjeturar haber sido Gandhi,
me enfurece el hecho haber sido judío en Auswitch,
Me enorgullece haber sido Zappa, Hesse, Cleopatra,...
No sé cómo pude ser Juana de Arco,
Pizarro, Leopoldo II de Bélgica,...
Quizá este sea el motivo por de que conservamos la Historia como referente,
como girasoles que miran al pasado cuando llega la noche.
Lo que cae en el olvido
es la parte pútrida y vedada
de nosotros mismos.
También morimos después de morir,
continuamente.
La huella que dejamos en el mundo
sobrevive a nuestro ego algún tiempo,
aunque te mataran para preservar tu silencio,
te hubieran llamado Séneca o King África.
Hay muchas maneras de morir:
Siendo olvidado,
perdonado, herido,
quedándote sin cuerda,
sin hora, sin sentido,
sin motivos o motores.
Pero cuando alguien te dice "para mi, has muerto",
realmente te está dando una odiosa longevidad,
conservará lo peor de ti mientras pueda.
Te recordará como a una alimaña, pero te recordará.
Cuando alguien atiende a razones sin objeciones
no necesitaba motivos, sino ánimos.
Hablamos de perecer
como si hubiéramos perecido mil veces
por un castigo inmerecido.
Quizá nos reencarnemos dos o tres veces.
O ninguna.
O infinitas,
mejor casi infinitas:
así cada ser vivo participa de lo mismo:
de sí mismo.
Supongamos que todo ser vivo
participa de ese algo común,
aunque parezca que no,
al menos no a la vez.
Así podremos entender algún modo de justicia.
Si engaño, seré engañado.
Si ayudo, ya fui ayudado.
Si soy juez, soy miles de juicios.
Fui. Fuiste. Continuamente somos.
Si soy verdugo, he sido cientos de víctimas
y seré otras mil.
A mi, como ser racional, me da igual reencarnarme
sin tener la certeza de haber escrito estas lineas,
haber nacido, haberlas leído por primera vez, haber muerto,
haber nacido, haberlas leído por primera vez, por segunda vez, haber muerto,
haber nacido, haberlas leído por primera vez, haber pensado "vaya mierda", haber muerto,...
y saber que todos pusieron aquí sus ojos (o los pondrán) pero cada uno leyó un poema distinto.
A mi, como ser emocional,
me engrandece el ego conjeturar haber sido Gandhi,
me enfurece el hecho haber sido judío en Auswitch,
Me enorgullece haber sido Zappa, Hesse, Cleopatra,...
No sé cómo pude ser Juana de Arco,
Pizarro, Leopoldo II de Bélgica,...
Quizá este sea el motivo por de que conservamos la Historia como referente,
como girasoles que miran al pasado cuando llega la noche.
martes, 7 de mayo de 2013
SENTIDO
Hay preguntas que me sacan de quicio
quizá por absurdas
o quizá porque no sé si pueden ser respondidas
o siquiera correspondidas.
¿Qué tal el concierto?
¿Cuál es el sentido de la vida?
¿Cómo (no) ves los colores?
¿Por qué no te gusta la navidad?
¿Cuándo vas a volver?
Ni veo el futuro,
ni sé por qué me entra pena en las nochebuenas.
Quizá no podáis describirme
los colores que le faltan a mis ojos,
ni el sentido de la vista a un topo,
pero cada uno planea su camino.
No me quiero despedir,
solamente irme.
quizá por absurdas
o quizá porque no sé si pueden ser respondidas
o siquiera correspondidas.
¿Qué tal el concierto?
¿Cuál es el sentido de la vida?
¿Cómo (no) ves los colores?
¿Por qué no te gusta la navidad?
¿Cuándo vas a volver?
Ni veo el futuro,
ni sé por qué me entra pena en las nochebuenas.
Quizá no podáis describirme
los colores que le faltan a mis ojos,
ni el sentido de la vista a un topo,
pero cada uno planea su camino.
No me quiero despedir,
solamente irme.
sábado, 27 de abril de 2013
POEMA INFINITO
Como no sé que decir con estos versos proscritos
me he animado a resarcirme en un poema infinito.
Pues la tamaña hazaña que me ataña de por vida
le dará sentido a ésta si no le encuentro salida.
Si, seguiré escribiendo hacia aquel punto indefinido
sin pretender encontrar. Buscar de nada ha servido.
La obligación de escribir o de escribir por escribir se torna tan esperpéntica
que
como me empiece a aburrir
comenzarán
a
importarme
una
m
i
e
r
d
a
las métricas simétricas.
Si la hilandera hilarante fuera bastante sincera
me diría
que afanarse
en tareas
imposibles
es de imbéciles
(no
mediría
sus palabras).
Es lo que ella piensa.
No me lo dirá
porque ella me vende el hilo
con el que voy bordando estas letras
y
ya
vislumbran el suelo del poema sin final alguno
que debería acabar, como todo en este universo,
mas como soy un tramposo mediante un truco bajuno
les mando a la linea uno, es decir, al primer verso.
Chis. Pum.
me he animado a resarcirme en un poema infinito.
Pues la tamaña hazaña que me ataña de por vida
le dará sentido a ésta si no le encuentro salida.
Si, seguiré escribiendo hacia aquel punto indefinido
sin pretender encontrar. Buscar de nada ha servido.
La obligación de escribir o de escribir por escribir se torna tan esperpéntica
que
como me empiece a aburrir
comenzarán
a
importarme
una
m
i
e
r
d
a
las métricas simétricas.
Si la hilandera hilarante fuera bastante sincera
me diría
que afanarse
en tareas
imposibles
es de imbéciles
(no
mediría
sus palabras).
Es lo que ella piensa.
No me lo dirá
porque ella me vende el hilo
con el que voy bordando estas letras
y
ya
vislumbran el suelo del poema sin final alguno
que debería acabar, como todo en este universo,
mas como soy un tramposo mediante un truco bajuno
les mando a la linea uno, es decir, al primer verso.
Chis. Pum.
lunes, 15 de abril de 2013
CÓMO NO INVOCAR A LA LLUVIA
La providencia no me ha vetado tantos dones como para que deba quejarme, pero me molesta la sequía creativa que arrastro. Escribo poco y de ese poco no me convence casi nada. Por ello redacto esta instancia al subconsciente para que me provea de los métodos de antaño o de inspiración renovada.
Descartemos la opción de la compasión. Propia o ajena no conduce a nada. Esto puede ser una racha, una despedida o una época de cambio. Sea como sea, quiero dejar constancia, pues el giro de los devenires dará un sentido u otro a la frase anterior.
Creo que un motivo puede ser mi descreencia de la infalibilidad del lenguaje. Yo puedo expresar mi idea con mayor o menor acierto. Puedes comprenderla mejor o peor, pero siempre se pierde algo por el camino, inevitablemente. En su "Comentario al Banquete de Platón" Ortega y Gasset dijo:
Leer, leer un libro es
como todas las demás ocupaciones humanas, una faena utópica. […] “Leer”
comienza por significar el proyecto de entender plenamente un texto. Ahora
bien, esto es imposible. Sólo cabe, con un gran esfuerzo, extraer una porción
más o menos importante de lo que el texto ha pretendido decir.
Creo haber encontrado al menos una de las pretensiones que me llevaron a escribir: la ingenua esperanza de que un buen lector analice mis errores y me los muestre, que me haga enfrentarme a ellos cara a cara. El problema es el equilibrio, el qué y el cómo deben subordinarse al por qué sin flaquear. Quizá deba elegir entre la esencia, la forma o los motivos. Quizá todas estas palabras no sean más que juegos malabares, pues ser seres dotados de lenguaje implica ser seres dotados de limitaciones que no sé hasta que punto podemos ir superando. No sé siquiera si te estoy ubicando en mi querencia o te estoy mareando con palabrejas.
Asumiendo el margen de error existente en la redacción, en la comprensión e incluso en el propio lenguaje, creo encontrarme en un punto creativamente complicado. No contemplo seguir escribiendo como antes: no me parece honesto sabiendo de la fragilidad y maleabilidad de las palabras. Espero que estas ideas no hagan insegura tu escritura. Este blog será testigo de mi progreso o de mi abandono. Por cierto, ¿sabes cómo no invocar a la lluvia? Pues me alegro, es mejor no saberlo.
miércoles, 30 de enero de 2013
A PRINCESITAS Y RAMERAS
Amiga mía, amor mío, desconocida de pulcra
belleza: sé que las palabras que estás a punto de leer son duras y frías, pero
no son soeces; ninguna esencia puede serlo. La filosofía hoy no es más que pura palabrería. Los excesos y remilgos del romanticismo suenan demasiado falsos en
esta era, la de la sospecha y el desengaño. A veces duele darse cuenta que el mundo
no es como lo hemos imaginado, pero esos tropiezos nos aclaran el camino cuya
belleza es meramente subjetiva. No te preocupes, a todo se acaba acostumbrando
la mirada.
Sin más demora, ahí va el secreto a voces:
Quiero follarte. ¿A que no te lo esperabas? Seguramente no de una forma tan
directa. No importa el cómo, ni el cuándo, ni el por qué, es una cuestión
instintiva. Quiero follarte como a una princesa o como a una furcia, pero no
sólo a ti, sino a las que me traen tu recuerdo y a las que me hacen olvidarte. Quiero
sacar la fiera que llevas dentro, quiero domarla, quiero saberte silvestre y
cabalgarte tierna o salvajemente. No quiero adularte, ni ensalzarte, ni
humillarte, ahora sólo quiero esa parte de ti que se muere por desnudarnos. No
quiero darte palabras, sino hechos.
Tal vez quisieras un príncipe azul modelado a
partir de la férrea personalidad de un cabrón. Desengáñate. Tal vez quieras alguien
que llegue, te haga sentir mujer y se esfume. Modestamente, no creo ser lo uno
ni lo otro, aunque ciertas faltas de entendimiento te podrían llevar a pensar
lo contrario. Reconozco mi naturaleza, la acepto y no me avergüenzo de ella. Si
no fuera porque mi madre quiso ingenuamente convertir las astas del cabrón de
mi padre en sangre azul, probablemente no estaría aquí escribiéndote. Todos
somos hijos de la ingenuidad y la lujuria, estoy vivo a estas ganas locas de
poseerte que comparto con mis mayores. Deseo montarte a ti y a tus semejantes.
Ese es el penoso milagro, estoy vivo gracias al egoísmo y a la ingenuidad.
Estás viva gracias a las erecciones y las dilataciones vaginales, gracias a los
fluidos, a los deseos y pensamientos impuros. Están vivos gracias a ese celo de
hormonas al que con mayor o menor acierto llamamos amor. Somos la lujuria
perpetuándose a través del tiempo, vivimos porque quienes nos precedieron
sucumbieron a la tentación y, si sucumbimos, vivirán. Ese es el ansiado fin,
aunque los medios son potencialmente infinitos.
Pienso en esos seres humanos fecundados in
vitro, que proceden no sé si de una paja o de una jeringa. Por mucho que lo
pretendamos, tanto nuestra fecundación, nuestra defunción y nuestra mísera
búsqueda de la felicidad tienen ese matiz milagroso y deleznable que por igual nos
atrae y nos repugna. No sé si quise haber sido tan explícito, aunque sinceramente
lo necesitaba. No te lo tomes como una cuestión personal, sino genérica. No te
he abierto mi corazón sino mi escroto, así que acepta como una muestra de
sobria sinceridad esta serie de impertinencias.
miércoles, 23 de enero de 2013
DOS RETRATOS. UNA MODELO. NINGUNA CONCLUSIÓN
"Ella es una persona admirable, trabajadora aunque divertida. Es bella, pero no tanto como para merecer los excesos del romanticismo. Tiene modestas aspiraciones, quiere ver mundo, aunque no siempre puede. Se entretiene jugando a ser músico, jugando a ser crítico, jugando a luchar, jugando, pues lo que no es obligatorio no se lo toma en serio. Hay gente que admira este hecho, y le dice que es responsable. A mi me da pena tanta seriedad, tanto trabajo realmente infructuoso, tanto talento tirado y tanto tiempo perdido. Si andara el largo y tedioso camino de las vocaciones...
Ella puede mantener una conversación seria dignamente, aunque preferirá romperá el hielo con algún divertimento. Suele desconfiar de su fuerza, pues siempre la cree menguada. Tiene fuerzas para luchar por lo que quiera, pero pocas veces lo tiene claro, así que, ¿de qué sirve tanta fortaleza, sin guía y con doble filo? Tantas dudas, tanta pretensión moral,... Ay de ella cuando crezca."
"Realmente no tiene nada de especial. Es bonita, mas no voluptuosa. No tiene nada que contar, ni sabe contarlo de manera que suene interesante. Prefiere la telebasura a la novela, la radio-balada a la poesía y un par de cervezas a una docena. Suele agobiarse bajo presión, le gusta el olor del pan recién hecho, le cuesta afrontar las mañanas, aún así madruga casi a diario. Se puede decir que es esta señorita es, en el riguroso sentido de la palabra, normal. No llega a ser vulgar ni banal, pero poco le falta. Seguramente esta última frase sea más informativa que todos los ejemplos que pueda poner."
Estas dos descripciones no distan más de un mes en el tiempo. Fueron escritas por la misma persona y describen a la misma persona. No hay en los textos una palabra que pretenda hiperbolizar, mentir ni desmentir. El autor encontró entre sus papelajos ambas descripciones, escritas hace ya bastante, quizá tres o cuatro años. Al recordarlas simultaneamente, se dio cuenta de qué fácil era mentir, sobre todo engañarse a uno mismo. Seguramente nadie sepa (ni siquiera el escritor ni la descrita) ni qué pasó ni cómo fue realmente ella. Personalmente creo que el escrutinio no merece la pena.
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